jueves, 28 de mayo de 2015
martes, 26 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
miércoles, 6 de mayo de 2015
Temario de Literatura examen pre- parcial
Contextualización
histórica, cultural y geográfica.
El Renacimiento es un movimiento cultural que surge en
Italia en torno al 1400. Marca el salto de la época Medieval a la Edad Moderna
y trae consigo una gran transformación cultural, no sólo de las artes, sino
también de las ciencias, de las letras y de las formas de pensamiento.
El Renacimiento se caracteriza por el rechazo de muchos de
los principios del conocimiento medieval y por la admiración de antigüedad
grecorromana. Pretende recuperar el saber clásico, en el que busca una nueva
escala de valores para el individuo. Frente a la sociedad medieval, en la que
todo giraba en torno a la idea de Dios, durante el Renacimiento, el hombre pasa
a ser el centro del universo. Emplea la razón como fuente del conocimiento y
busca la verdad a través de la reflexión personal y de la investigación.
Los rasgos esenciales son el redescubrimiento de la cultura
clásica griega y romana, el Humanismo y el antropocentrismo. El arte
renacentista girará en torno del ser humano, pero eso no significa que deje de
ser religioso, sino que además de la Iglesia, aparecerán nuevos mecenas como,
por ejemplo, los ricos comerciantes o la monarquía.
Gracias al nuevo mecenazgo, el arte deja de desempeñar
exclusivamente funciones religiosas y aparecen nuevos géneros y temas como los
retratos, el desnudo, el paisaje o los cuadros mitológicos. Y además de
iglesias, también se construyen palacios, ayuntamientos, universidades,
etc.
El artista, que durante la Edad media era considerado como
un artesano, empieza a ser valorado por su dimensión intelectual y sale del
anonimato. Ya no se valora el arte sólo por su utilidad, sino que se busca en
él la belleza. Las obras de arte dejan de ser objetos que tienen que cumplir
necesariamente una función y pasan a ser consideradas como objetos autónomos.
Esta nueva concepción promoverá el coleccionismo.
Etapas
El Renacimiento surge en Italia en el siglo XV de la mano
del Humanismo, mientras que en el resto de Europa perdura el gótico tardío
medieval. Distinguimos dos etapas dentro del Renacimiento italiano, la primera,
en el siglo XV, denominada Quattrocento; y el Cinquecento, en el siglo XVI.
Por Europa se difunde en el siglo XVI, y aunque seguirá los
modelos del Renacimiento italiano, al salir de Italia, sufre las influencias de
las distintas regiones, por lo que en cada país tendrá características
distintas.
En Francia, por ejemplo, se difunde rápidamente gracias a
la actitud del monarca Francisco I. Pueden distinguirse dos periodos: uno en el
que perduran las estructuras góticas con ornamentación renacentista, y otro en
el que se dejan las estructuras medievales y se pasa a las romanas del
Renacimiento.
En España se desarrolla en tres fases. El Plateresco,
caracterizado por una abundante ornamentación muy minuciosa de influencia
florentina y lombarda. El periodo greco - romano, durante el reinado de Carlos
I, que da mayor relevancia a lo arquitectónico, a las estructuras y elementos
constructivos empleados en Grecia y Roma. Y el periodo Herreriano, que se
centra en la estructura y deja de lado todo tipo ornamentación.
Características
del Renacimiento
La cultura clásica, griega y latina, es fuente de
admiración y de emulación El hombre se convierte en centro de atención, en el
centro de la Tierra.
Hay libertad de forma de expresión; por consiguiente,
surge el individualismo. La inteligencia o la razón pesa sobre el mundo
espiritual. El humanismo se convierte en el concepto ideal. La literatura
no sólo quedaría en el anonimato y en la transmisión oral, sino se dejó impresa
en libros y folletines. Hay una mezcla de la lengua culta con la
popular.
Intratextualidad.
Relaciones entre textos producidos por el mismo autor. El
autor se imita a sí mismo en otro pasaje de su misma obra.
Estructura
de la historia
La mayoría de las historias encajarán en la estructura
clásica de planteamiento, desarrollo y desenlace.
Planteamiento: es la presentación de los personajes, del
entorno y de las acciones que nos van a conducir al tema principal. En esta parte se plantea el conflicto y se
dan a conocer las causas que lo originaron y algunos antecedentes.
Desarrollo: refleja cómo los personajes se van acercando a
la situación central de la historia, que normalmente es un conflicto o un
problema que los protagonistas han de resolver. Contiene las acciones que el
personaje central realiza para hacerlo y las aventuras e infortunios que sufre
para alcanzar sus objetivos.
Desenlace: relata el modo en que los protagonistas
enfrentan la situación y cómo se resuelve. Esta resolución podrá ser favorable
o adversa, criterio que ayudará a determinar el subgénero dramático.
Acción
Son todos los acontecimientos que suceden en escena durante
la representación relacionados con la actuación y las situaciones que afectan a
los personajes. Dicho de otro modo, la acción es el argumento que se desarrolla
ante nuestros ojos cuando asistimos a una representación teatral. Este
argumento suele estar dividido en actos o partes (también denominados
jornadas). La antigua tragedia griega no se dividía en actos, sino en episodios
(de dos a seis) separados entre sí por las intervenciones del coro.
A partir del teatro romano se generalizó la división en
cinco actos, hasta que Lope de Vega (1562-1635) redujo la acción a tres actos,
división que llega hasta hoy. Si dentro de un acto se produce un cambio de
espacio, entonces se ha producido un cambio de cuadro, con lo que dentro de un
acto puede haber distintos cuadros según los espacios que aparezcan.
Por otra parte, cada vez que un personaje sale de la
escena, o bien cuando se incorpora uno nuevo, se produce una nueva escena. Un
acto constará de tantas escenas como entradas y salidas de personajes
haya.
Temas
Con respecto a los temas, existe un teatro religioso, heredero
de la Edad Media y vinculado a la liturgia, y un teatro profano, que tiene
entre sus máximos representantes a Lope de Rueda. El teatro profano manifiesta,
por un lado, una tendencia clasicista propia del Renacimiento, pero también una
búsqueda de otros cauces que se aproximan a los gustos populares.
Según el tipo de público y los espacios en los que se
desarrolla, el teatro del siglo XVI se puede clasificar en tres grupos
fundamentales:
Teatro popular, que atiende a los gustos generales de la gente
común representado por el teatro religioso imita escenas pastoriles sobre el
Nacimiento o la Pasión de Cristo, la adoración de los Reyes Magos,
etcétera.
Teatro cortesano, vinculado a un público relacionado con la
nobleza (especialmente presente en la primera mitad del siglo con géneros como
las églogas). Teatro erudito, que sigue el modelo clásico grecolatino según las
tendencias humanistas. Este último se desarrolla en el ámbito universitario,
fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XVI.
Conflictos
sociales, económicos y políticos
Durante el renacimiento hubo una serie de conflictos
ocasionados por diversas pugnas. Una de ellas es la presentada por el catolicismo
y el protestantismo; además, internamente en el catolicismo existía la división
entre los liberales y los conservadores. Si esto pasaba dentro del ambiente
religioso, en el social vemos un distanciamiento entre la clase alta y la media.
En el ambiente científico se presenta un enfrentamiento de
la ciencia con la superstición y la religión.
El Renacimiento fue un movimiento con cambios políticos, la
trascendencia de éste radica en el tránsito del feudalismo al capitalismo como
forma de gobierno. Influye poderosamente la banca, la moneda y la
comercialización de productos, así como la propiedad privada, que creció de
manera considerable. De manera general fue la competencia entre la ciudad y el
campo, quedando en segundo plano el campo, ya que los inventos, los
descubrimientos y la situación política y social favorecieron a la ciudad.
Reconoce
los elementos contextuales de la obra dramática.
Emisor (autor). El autor de una pieza teatral centra su
atención en las ideas que el personaje transmitirá a su público. Desarrolla un
argumento y logra coherencia en las acciones.
Receptor (lector). Generalmente es el lector o espectador
de la obra.
Para conocer mejor la obra dramática, es conveniente
considerar el contexto tanto del autor
(contexto de producción) como del lector (contexto de recepción).
Contexto. El autor escribe la obra a partir de un contexto
social, económico, político, ético, religioso, etcétera, y su influencia en la
sociedad.
Contexto de producción. Se refiere a las situaciones donde
el autor crea su obra para que los personajes transmitan los acontecimientos
reales o imaginados productos de las diversas inquietudes.
Contexto de recepción. Busca que cuando el lector lea la obra
pueda identificar ideas de los
diferentes niveles del contenido de la misma, nivel sociocultural y de los
datos biográficos y psicológicos en los que el autor creó su obra.
Verdugo Preciado, Arcelia, Díaz Sarabia, Emérita, Pérez
Ramírez, María Concepción. Literatura II, Colegio de Bachilleres del Estado de
Sonora, Hermosillo 2007.
Drama
Drama (del griego δράμα, hacer o actuar) Suele llamarse
“drama” únicamente al que incluye elementos, especialmente cuando tiene el
llamado “final trágico”, pero el término abarca también las obras cómicas.
De hecho, desde sus inicios en la Grecia Antigua (donde se
considera que el teatro tiene su nacimiento occidental) el drama incluye la
tragedia y la comedia. Posteriormente, el drama se divide en géneros realistas
y géneros simbólicos; entre los primeros quedaron inscritas la tragedia y la
comedia ya existentes y, entre los segundos, el melodrama, la farsa y la
tragicomedia, reconocidos como tales desde el Renacimiento.
También se le considera un subgénero intermedio entre la tragedia y la comedia. Las pasiones
en el drama no alcanzan tanta intensidad como en la tragedia. A veces, se
intercalan elementos cómicos y pasa a llamarse tragicomedia. El final puede ser
desagradable; aunque en la mayoría de las ocasiones desarrolla hechos
conflictivos que al final se resuelven felizmente.
El drama apareció en Europa a mediados del siglo XVI y su
creador fue el poeta español Félix Lope de Vega, aunque éste y sus seguidores
lo llamaron comedia.
Características
del drama
A) El personaje principal tiene la opción de transformar su
vida; es decir, el final de la obra. B)
Refleja una realidad. C) Es un género actual que desemboca en melodramas
televisivos y, en buena medida, en el cine. D) El personaje puede representar
vicios y virtudes.
Escritores
de drama
Entre los principales dramáticos destacan: William
Shakespeare, Lope de Vega, Enrique Ibsen, Federico García Lorca, Emilio
Carballido, etcétera.
Subgéneros dramáticos. Además de la tragedia, la comedia y
el drama que son los subgéneros teatrales mayores o más importantes, existen
los subgéneros menores entre los que destacan:
Auto sacramental: obras de tema religioso que cuentan con
un solo acto en verso. Los personajes son alegóricos (la Muerte, el Pobre, el
Rico, la Hermosura, el Mundo…). Este subgénero vive su apogeo durante el siglo
XVII, gracias, sobre todo, a Calderón de la Barca. Se solían representar
durante el día del Corpus.
Sainete: pieza corta (uno o dos actos) de carácter cómico y
costumbrista, que puede estar escrita en verso o prosa. El principal cultivador
de sainetes es Ramón de la Cruz.
Paso: obra breve con finalidad cómica concebida para ser
representada en los entreactos de las obras mayores. Su creador fue Lope de Rueda
(s. XIV).
Entremés: breve pieza teatral que se representaba en los
entreactos de las obras mayores. Tiene un carácter cómico y representa un
ambiente popular. La acción y los personajes del entremés suelen ser más
complejos que en el paso, de mayor simplicidad técnica. Uno de los mejores
autores de entremeses es Miguel de Cervantes (1547-1616).
Farsa: obra cómica, breve, y sin otra finalidad que la de
hacer reír. Suele tener un marcado carácter satírico y se caracteriza por la
exageración de las situaciones.
Melodrama: suele presentar situaciones graves y serias en
las que los personajes buenos sufren despiadadamente a manos de los malos. Se
caracteriza por el sentimentalismo exagerado.
En el teatro, también existen subgéneros musicales como la ópera
y la zarzuela:
Ópera se conoce bajo el nombre de „ópera‟ al género
artístico dramático en el cual una representación teatral se lleva a cabo a
través de música y de canciones cantadas. En la ópera, los artistas cumplen el
rol tanto de actores como de cantantes ya que actúan el guión establecido
y los cantos, que por lo general suelen
ser líricos, de manera combinada. También pueden incluirse escenas de danza que
se suma como otra destreza para estos artistas. Finalmente, otra de las
características básicas de la ópera es la presencia de una orquesta que
reproduce en vivo las composiciones musicales correspondientes a la obra.
Zarzuela obra dramática y musical en la que alternan el
canto y la declamación. Deriva su nombre del Real Sitio de la Zarzuela, próximo
a Madrid, donde se representaron las primeras obras de este género.
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